Mensaje en Conmemoración del 8 de Marzo

Hoy recuerdo a mi madre y siento el dolor de no haberla podido acompañar en su partida. Hoy honro su memoria tanto por el amor y los cuidados que me entregó, como por la lucha en defensa de los derechos de los trabajadores, en particular de las mujeres trabajadoras de la salud. Ella, la primera en la casa, la primera en la solidaridad y la lucha en el trabajo.

 Hoy veo a mi hija, ya una mujer, que tiene su propio criterio y que participa en la defensa de los derechos de  las mujeres.

Con su imagen, acompaño las luchas de las mujeres porque quiero un mundo diferente para todas las mujeres del Ecuador y del mundo. También, a mí me duele ver la discriminación que por ser mujeres sufren en el trabajo, en la escuela y en la sociedad.

No solo hay feminicidios y femicidios finales, sino una estructura de violencia y desigualdad que tenemos que cambiar juntos.

Miro con alegría que las mujeres dan ejemplo en la lucha. Nosotros los hombres tenemos que descubrir nuestro camino para enfrentar y desmontar la violencia sexual, laboral, incluso política contra las mujeres.

La memoria nos une a las luchas de nuestros ancestros.

El día de la mujer fue instituido en homenaje a la lucha de las mujeres trabajadoras de Nueva York por el salario y la jornada de 8 horas. Luego surgieron otras banderas: el derecho al sufragio y hasta el momento no han concluido, porque sigue la desigualdad, la discriminación y la violencia en el trabajo y en la sociedad en general; pero hay nuevas banderas como la lucha por el respeto al cuerpo, a la libertad sexual y  las identidades.

Saludo al 8 de marzo, el día en que se reconoce la lucha emprendida por las mujeres trabajadoras.

Carlos Figueroa